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20 de Octubre 2026
EL NOBEL Y SU ORIGEN

Bendita Radio - Jose Ciccone

 

Puede resultar paradójico y controversial que un ingeniero, químico, escritor e inventor sueco llamado Alfred Bernhard Nobel, haya sido el que descubrió la dinamita y orientó desde la producción del hierro y el acero la fabricación a gran escala de cañones y diversos armamentos. Al mismo tiempo, esas explosiones -algunas exitosas provocadas en la minería e industrias pesadas de aquella época-, hayan dejado un legado tan rico y estrechamente vinculado al reconocimiento de gente ilustre que predica con el ejemplo, aportando con su inteligencia, desempeño y buen comportamiento, beneficios tangibles a la humanidad en terrenos concretos como: Química, Física, Medicina o Fisiología, Literatura, Paz y Ciencias Económicas, este último añadido en 1968.

Los premios se instituyeron en 1895 -como voluntad de Alfred Nobel especificada con claridad en su último testamento- y comenzaron a entregarse hasta 1901. En algún sentido por el sentimiento de culpabilidad de este gran inventor de más de 355 patentes, que quiso reivindicarse por el daño que pudieron ocasionar sus descubrimientos e invenciones. Era evidente que le preocupaba cómo sería recordado post mortem.    

Siempre estos reconocimientos, dependiendo del lado que se miren, levantan polémicas.  El de este 2026 no fue la excepción con la ganadora al Premio Nobel de la Paz; la abogada, jueza y activista de derechos humanos, la sudafricana Navanethem -Navi- Pillay, que algunos supuestos líderes mundiales tuvieron el tupé de descalificar este reconocimiento y de esa forma desconocer nada menos que al Comité Nobel Noruego, que es elegido por el Parlamento de aquel país. ¿Quién puede tener la capacidad y estatura moral, más los conocimientos e información suficiente, como para cuestionar esta designación cuando el ítem es la paz? ¿No será que pocos pueden atreverse a poner en tela de juicio o proponer distintos nombres cuando se habla de un reconocimiento entregado, por ejemplo, a la medicina o cualquier otra de las cinco especialidades antes mencionadas? O como el tema es tan amplio no falta quien se sienta con el valor y la tentación de echar mano al asunto sin ton ni son y opinar, juzgar, subestimar y llegar hasta denostar una imagen.

Creo que estos hechos post premiación merecen un análisis más profundo, porque no es admisible que cuando los Nobel son entregados a nuestros favoritos está todo bien, pero cuando ni sabemos quiénes son los galardonados, pongamos el grito en el cielo cuestionando a los premiados, para luego recién, averiguar de quién se trata. 

En cuanto al rubro literatura, -que es donde más o menos podemos opinar-, me agradó que nuevamente, como ocurrió en 2013 con la talentosa Alice Munro, la de “Mi vida querida” o los cuentos fascinantes de “Demasiada felicidad”, hoy, otra mujer canadiense como la poeta y profesora de literatura clásica Anne Carson, que con su extraordinario ensayo narrativo “La belleza del marido” y otras obras de valor, se haya hecho acreedora del Nobel este año, me hace pensar en continuado que la mujer sigue siendo un pilar fundamental en la literatura mundial. Confieso que alentaba fundadas esperanzas que el premio fuera para México con la Pulitzer Cristina Rivera Garza por su extraordinaria forma de narrar, con un elevado sentido literario que causa reacciones a quien la lee, donde impera la elasticidad de sus relatos atrapantes y la mixtura exitosa provocada por su tarea de investigación, ficción enriquecida con alta imaginación y memoria íntima.

Recordemos que diecinueve mujeres obtuvieron el Nobel de Literatura en toda su historia y solamente una latinoamericana, la talentosísima escritora y diplomática chilena Gabriela Mistral, fue quien lo ganó en 1945, por la fuerza descomunal de su poesía lírica inspirada por sus emociones poderosas, ligando su nombre a un símbolo de aspiraciones idealistas.  

Cada año por estas fechas se otorgan los Premios Nobel, recibámoslo siempre con admiración y respeto por aquellos que los hicieron posible y por quienes mantienen su vigencia, recordándonos que siempre habrá alguien a quien agradecerle por su labor.

En un mundo cuasi virtual donde vivimos, el reconocimiento a las personas vivas de carne y hueso, sus acciones y talentos que destacan por las labores en favor de la humanidad, no es poca cosa, nos alienta a pensar que todavía hay un mundo vivible en contacto permanente y cercano con los demás.  

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